Menta Piperita
Su aroma fresco y penetrante es el que más rechazan pulgas y garrapatas. Marca el primer límite de la barrera.
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En 2018 la FDA alertó por convulsiones y temblores en perros tratados con antiparasitarios masticables. PetShield trabaja por fuera: nada entra a su sangre. Lo pones en el collar y listo, 12 meses.
Tenías razón cuando el spray de citronela te falló: un aceite suelto se evapora en una tarde. El problema nunca fue la planta, fue dejarla al aire. Dentro del dije hay millones de microcápsulas con el aceite encerrado. El calor de tu perro las abre microgramo a microgramo, todos los días. Su cuerpo es el motor. El spray se gasta el primer día. El dije reparte lo mismo en 365. Y como el aceite va adentro, puede nadar y bañarse sin que deje de funcionar.
Su aroma fresco y penetrante es el que más rechazan pulgas y garrapatas. Marca el primer límite de la barrera.
El repelente vegetal más conocido frente a mosquitos. Cubre el perímetro que la menta deja libre.
Aporta notas alcanforadas que confunden el rastro de olor con el que los insectos localizan a tu mascota.
Rico en eugenol, un compuesto de aroma intenso que los insectos evitan incluso en cantidades mínimas.
Base amaderada de evaporación lenta: sostiene el aroma de los demás aceites durante semanas.
Suaviza la mezcla y la vuelve amable con la piel sensible, sin restarle presencia al aroma.
PetShield no funciona por contacto directo con una zona concreta de la piel. Los compuestos aromáticos se liberan alrededor del animal mientras lleva el dije, por eso no está diseñado para proteger únicamente el área del cuello.
Las garrapatas no tienen ojos funcionales: cazan con el Órgano de Haller, un sensor en sus patas delanteras que detecta calor radiante, CO₂ y olor corporal. El dije satura ese sensor. El parásito no es que "aguante el olor": pierde la capacidad de ubicar a tu perro y no inicia el salto. La protección ocurre antes del contacto, no después de la mordida.
Esa es justo la diferencia. Con pastillas y pipetas ves cadáveres porque el parásito tuvo que subir, morder y chupar sangre envenenada para morir. Aquí no hay cadáveres porque no hubo mordida. La medición correcta es otra: cuenta cuántas garrapatas le encuentras al revisarlo después del paseo esta semana, y compáralo con las que le encontrabas antes.
Esos llevan aceite libre sobre plástico. El aceite esencial suelto tiene una presión de vapor altísima: se evapora en 2–4 horas y se degrada con el sol. Acá los aceites están microencapsulados: atrapados dentro de micro-esferas de polímero que solo liberan fracciones mínimas empujadas por el calor del cuerpo. El problema de lo botánico nunca fue la potencia, fue la velocidad de evaporación. Eso es lo que resuelve la encapsulación.
El riesgo real de los aceites esenciales en perros viene de aplicarlos crudos y concentrados sobre el pelaje o del contacto directo. Acá no hay contacto: los compuestos salen encapsulados, en microdosis, en fase de vapor, y nada se absorbe por piel ni se ingiere. Si tu perro es cachorro, está preñado, lactando o tiene antecedentes neurológicos, consúltalo con tu veterinario antes.
No, y es importante decirlo. El dije evita que tu perro sea detectado y parasitado, pero no mata huevos ni larvas que ya estén en zócalos, alfombras o el patio. Si ya hay infestación doméstica: trata la casa una vez (lavado de textiles a alta temperatura, aspirado, fumigación si hace falta) y usa el dije para cortar el flujo de parásitos nuevos que el perro reintroduce cada día al volver del paseo. Sin cortar ese flujo, fumigar es un ciclo interminable.